-¡Todos los atardeceres son iguales?

llego tarde hasta a la cita imprevista con el sol
corriendo por las
calles extrañamente conocidas
siguiendo el color adolorido del largo cielo
para llegar a ver sólo su guiño
que es parecido al sueño repetido
de
tocarte la mano bajo el puente de javier prado
su delirante guiño que
arrastra edificios y sueños
su irremedible guiño que arrastra mares y
cuentos


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